Ayer de noche estábamos caminando por 21 de Septiembre y nos
picó el antojo de algo dulce, ahí fue cuando sin dudar fuimos a Bulebar,
un lugar que hace tiempo no concurríamos.
Últimamente estuvimos mencionando bastante al restaurant Thelma y no es casualidad que este post
se lo dediquemos a Bulebar. Hace unos
años atrás, en la famosa esquina de Br. España y Hugo Prato se situaba Bulebar. Abrieron sus puertas en
diciembre del 2012 brindándole al público de la zona una propuesta
completamente diferente, pero no pasó mucho tiempo para que cambiaran de rumbo.
Cuando los dueños decidieron separarse, el nombre de Bulebar se trasladó a Punta Carretas y en el local original quedó
el mismo restaurant pero como el nombre de Thelma,
que fue dando su toque personal poco a poco. Por lo tanto, ambos restaurants
provienen del mismo proyecto y aun estando separados cada cual fue encontrando
su rumbo pero sin perder la esencia de lo retro americano y el rock antiguo.
Hoy es el turno de Bulebar,
que por más apartado que quedó de su rinconcito de Parque Rodó, pudo encontrar
su lugar y la aceptación del público en
el corazón de Punta Carretas. Manteniendo la naturaleza de sus orígenes, Bulebar responde a ofrecer comida
rápida, casera y deliciosa con una propuesta retro. La ambientación del local mantiene muy a flor de piel la esencia
americana de los años 50´. Su logo es un disco de vinilo, los sillones y
las mesas tiene el estilo de un bar retro, la música revive a las grandes
leyendas y la comida te lleva a vivir una experiencia única al estilo de los
restaurants norteamericanos de la época.
Pero en esta oportunidad no fuimos para comer sus tan
aclamadas hamburguesas con papas o los milkshakes, sino que fuimos especialmente para deleitarnos con
unos de sus postres. Al preguntarle a la moza que nos recomendaba pedir nos
mencionó las tres especialidades de la casa: cheesecake, flan con dulce de
leche o brownie con helado. Si, ¡nos costó elegir! Finalmente optamos por el brownie con helado sin saber que
esperar, es un postre que opinamos que puede ser una bomba de rico o un simple
brownie medio seco con una bocha de helado. Admitimos que nos sorprendió, excelente: calentito, crocante por
fuera y húmedo por dentro, abundancia de nueces, dos bochas de helado que se
derretían sobre el brownie lentamente, salsa de chocolate y por último, una
galleta Oreo de decoración. Ni bien lo probamos nuestras caras fueron de
asombro y luego un largo silencio hasta que lo terminamos de comer. Cucharada
tras cucharada disfrutamos de un postre
delicioso y bien hecho.
En otra ocasión volveremos a degustar sus clásicas
hamburguesas, que por cierto, cuentan también con opciones vegetarianas. Al igual, queda pendiente probar alguna de
la variedad de milkshakes… ideales para
combinar con unas ricas donas bañadas en chocolate o waffles con dulce de
leche.
Rango de precios: $100-300
Estrellas: ★★★★


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